MÓN HOPPER

DESDEJUNIS AMB SPIRIT

EARL “FATHA” HINES, WATCHMEN I SHINGEKI NO KYOJIN.

No hay ni habrá nadie con más carisma que Levi Ackerman. Ni siquiera Errol Flynn haciendo de pirata en Captain Blood o de Robin Hood podría acercarse. Tal vez, en algunas escenas, John Malkovich en Dangerous Liaisons, o incluso en The New Pope, de Sorrentino, podría hacerle algo de sombra, aunque sin llegar a competir.

Errol Flynn en Captain Blood (1935).
Errol Flynn en The Adventures of Robin Hood (1938).

Errol Flynn en Captain Blood y The Adventures of Robin Hood.

Cartel de Dangerous Liaisons (1988).
Cartel de The New Pope, de Sorrentino.

John Malkovich en Dangerous Liaisons y The New Pope.

Levi, experto en el equipo de maniobras tridimensionales y capitán de la Unidad de Operaciones Especiales, es un personaje fundamental en el manga y posterior anime Attack on TitanShingeki no Kyojin—, una genialidad creada por Hajime Isayama. Podría defender, aunque sé que sería complicado, que es la mejor historia y la más redonda que se ha escrito.

Cartel de la primera temporada de Attack on Titan.
Cartel de la primera temporada de Attack on Titan.

Algo que me sorprendió infinitamente es que Isayama dijera que se había inspirado en Rorschach a la hora de crear a Levi. Como fijo sabéis, Rorschach es un personaje del mítico cómic de Alan Moore Watchmen. Hicieron una película y una serie, que para mí es mejor aún.

Cartel de la película Watchmen (2009).
Cartel de la serie Watchmen (2019).

Watchmen en el cine y en la serie de HBO.

Por cierto, entiendo el éxito de The Boys, pero, si hablamos de superheroicidad decadente, me quedo con Watchmen. The Boys está forzadísima. Para que algo sea épico debe existir cierto equilibrio de poderes, y Homelander no tiene una verdadera némesis. Podría reventar a todos sus oponentes en la primera temporada y la serie se acabaría ahí.

Cartel de la primera temporada de The Boys.
Cartel de la tercera temporada de The Boys.

Carteles de las temporadas 1 y 3 de The Boys.

Sé lo que estás pensando: no hay proporcionalidad en la lucha entre Aquiles y Héctor en la Ilíada y es muy épica. Ya, pero a nadie se le ha ocurrido hacer una serie de cinco temporadas sobre cómo Aquiles podría reventar a Héctor y no lo hace porque… ¿le viene mal?

Fue raro porque para mí son antagonistas. Rorschach es un personaje cringe. No solo no tiene carisma, sino que produce rechazo. Y fue algo buscado deliberadamente por Alan Moore, como crítica a los justicieros inflexibles con traumita. Por cierto, hace años me tocó editar un libro sobre el método Rorschach y creo que es lo que más me ha costado leer en mi vida —y lo leí varias veces—. Suerte a quienes trabajen profesionalmente con esto.

Luego entendí que el parecido era más superficial: tenía que ver con la infancia violenta y difícil, con una complexión aparentemente débil y con la economía verbal. Pero la gestión de su «trauma» es completamente contraria.

Rorschach es un tipo despreciable que odia a la sociedad. Levi salva a la humanidad por responsabilidad. Levi duda; Rorschach no. En definitiva, Rorschach es medio bobo y Levi, brillante. Es un misterio para mí que Rorschach haya generado en algún momento cierto magnetismo y hasta admiración, a años luz de la intención de su creador.

Uno de los temas míticos de la banda sonora de Watchmen es Unforgettable, en el que Nat King Cole canta una canción romántica mientras se desarrolla una lucha brutal entre The Comedian y Ozymandias, en una escena que da inicio a toda la investigación de Rorschach.

Todo el mundo reconoce a Nat King Cole por su inconfundible voz y por canciones como Unforgettable, Mona Lisa o The Christmas Song. Pero antes de convertirse en una estrella fue un formidable pianista de jazz. No era un cantante que se acompañaba al piano, sino un pianista que también empezó a cantar. Y detrás de su estilo estaba Earl “Fatha” Hines, uno de sus principales modelos y una influencia decisiva. De él tomó aquella manera enérgica y libre de hacer que el piano fraseara como una trompeta, transformándola después en el sonido elegante, preciso y lleno de swing del King Cole Trio.

Nat King Cole al piano en Nueva York, hacia 1946. Fotografía de William P. Gottlieb.
Nat King Cole al piano en Nueva York, hacia 1946. Fotografía de William P. Gottlieb.

Earl “Fatha” Hines fue un gigante del jazz: tocó junto a Louis Armstrong en grabaciones históricas como Weather Bird y West End Blues, y por su orquesta pasaron futuras leyendas como Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Billy Eckstine y Sarah Vaughan. Su influencia alcanzó a pianistas como Teddy Wilson, Art Tatum, Count Basie y, de manera decisiva, Nat King Cole.

Earl “Fatha” Hines al piano en Nueva York, 1947. Fotografía de William P. Gottlieb.
Earl “Fatha” Hines al piano en Nueva York, 1947. Fotografía de William P. Gottlieb.

Me gustaría que este artículo sirviera, sobre todo, como homenaje al mítico Earl “Fatha” Hines. Uno de esos músicos fundamentales a los que quizá no recordamos lo suficiente, pero sin los cuales nada de lo que vino después habría sonado igual.